13/04/11

Hipersensibilidad dental por Dr. Gil Loscos y Dr. Alpiste Illueca de Facultad de Odontología de la Universidad de Valencia

hipersensibilidad, sensibilidad, dolor, dentina
La hipersensibilidad de la dentina (HD) o sensibilidad dentinaria es la aparición de dolor dental provocado por un estímulo en apariencia banal. Se define como un dolor originado en la dentina expuesta al medio oral, que de manera característica aparenta ser una reacción dolorosa exagerada y desproporcionada al estímulo que lo provoca (químico, térmico, osmótico o táctil), y que no es posible explicar como surgido de alguna otra forma de defecto o trastorno dental.


En el aspecto epidemiológico destaca la alta prevalencia de la hipersensibilidad dental, padeciéndola 1 de cada 7 personas. Aparece sobre todo entre los 18 y 40 años de edad. Afecta más a las mujeres, teniendo un cierto componente estacional con mayor incidencia en otoño-invierno que en primavera. Sin embargo, sorprende que solo motive el 3,8% de las consultas odontológicas, y es que muchos pacientes optan por la automedicación o por evitar las situaciones que les provocan HD.
La aparición de la HD está estrechamente relacionada con la patología y el tratamiento periodontal y afecta hasta al 88,2% de los pacientes tratados con cirugía periodontal.
La HD tiene un impacto directo sobre la calidad de vida de los pacientes. En algunos estudios se muestra que la pérdida de la salud dental es capaz de mermar la calidad de vida hasta tres veces con respecto a la población general, siendo la HD la queja más frecuente (50,7%).
Finalmente, la presencia de HD puede tener importantes repercusiones sobre el resto de la salud oral. Suele ocurrir que el paciente, para evitar la HD, disminuye la dedicación y la eficacia del cepillado, acumulándose más placa bacteriana, provocando la cronificación de la HD y mayor riesgo de caries cervicales. Por otra parte, supone una causa importante de abandono del tratamiento periodontal.

Etiopatogenia
En condiciones fisiológicas las terminaciones de los túbulos dentinarios están cubiertas en la corona del diente por la capa de esmalte y por cemento y encía en la parte radicular. Cuando se pierden estas cubiertas, los túbulos quedan expuestos al medio oral, transmitiendo estímulos hasta la pulpa que excitan terminaciones nerviosas responsables de la HD.
Se desconoce con exactitud el proceso por el que los estímulos pasan a través de la dentina; la teoría hidrodinámica señala que en los túbulos dentinarios abiertos se producen bruscos desplazamientos del líquido intratubular que a nivel pulpar dan hiperpresiones o depresiones, responsables del dolor típico de la HD.
Distintas situaciones clínicas pueden provocar la destrucción mecánica o química de las capas que cubren la dentina (a nivel coronal, cervical o radicular) y dejar finalmente los túbulos dentinarios abiertos al medio oral. Entre los factores mecánicos cabe destacar: el cepillado, el uso de pasta dentífrica abrasiva, parafunciones como el bruxismo, y el tratamiento periodontal.
Es relativamente frecuente que la acción de los factores de origen mecánico se vea agravada por la actuación de factores de origen químico (pH ácido). Entre estos últimos resaltan: la acumulación de placa bacteriana, la dieta con alimentos y bebidas ácidas, la acción de ácido proveniente del estómago (reflujo gástrico y vómitos de repetición).

Clínica y diagnóstico
El diagnóstico de la HD está basado en la anamnesis y en la exploración clínica. El paciente manifiesta las molestias siempre ante las mismas situaciones, y se sorprende, ya que aparentemente son situaciones cotidianas y banales (toma de alimentos fríos o calientes, cepillado dental, etc.) y que, a pesar de tratar de evitarlas, la HD no desaparece.
El dolor de la HD tiene unas características bien definidas:
1ª Dolor exagerado ante un estímulo sensitivo leve.
2ª Duración del dolor limitada al tiempo que dura el estímulo.
3ª Localización precisa del diente afectado, incluso de la zona dolorosa del diente.
Para confirmar el diagnóstico se utilizan estímulos exploratorios: térmicos (frío o calor), evaporativos (jeringa de aire del equipo dental), táctiles (sonda de exploración), osmóticos (soluciones concentradas de glucosa) y eléctricos (vitalómetros). Se debe hacer un diagnóstico diferencial con otras patologías dentales (caries, pulpitis, fracturas dentales, “cracks” dentinarios, etc.) y con alteraciones de los tejidos blandos causantes de “sensibilidad gingival” que pueden simular una HD.

Tratamiento
En buena parte de los casos de HD hay una tendencia a la mejoría espontánea. Esta evolución natural se debe a un proceso fisiológico de remineralización de los túbulos dentinarios a partir de:
• La saliva: deposita proteínas y sales cálcicas en la superficie dental, formando un barrillo dentinario que va obturando poco a poco la luz de los túbulos abiertos.
• El odontoblasto: mediante el depósito intratubular de hidroxiapatita en forma de dentina secundaria que disminuye la luz de los túbulos.

Medidas preventivas
Para el tratamiento de la HD es fundamental conservar y potenciar esta acción curativa del propio diente. Si el paciente dificulta este proceso natural, ya sea por un tratamiento inadecuado o por unos hábitos incorrectos, se va a producir una cronificación de la HD que la hace más difícil de eliminar. Por lo tanto, para el éxito del tratamiento es esencial instaurar medidas preventivas, como controlar la ingesta de alimentos ácidos y realizar una higiene oral adecuada (tipo de cepillo, tipo de pasta dentífrica, técnica de cepillado y momento del cepillado).

09:00 Anotado en Patologías | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: hipersensibilidad, sensibilidad, dolor, dentina |

Comentarios

agradeceros toda la información que nos facilitais..la verdad es un gusto poder acceder a los temas relacionados con el doctor gil, por que són de mucho interés..yo he tenido la suerte y el orgullo de poder presenciar sus clases y cursos.

Gracias por vuestra atención..

Anotado por: mªjosé | 16/04/11

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