30/03/11

Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial

Dolor OrofacialEntrevistamos a José de la Hoz Aispurúa, licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid en 1986 y coordinador y profesor del Máster Oficial en Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial (SEDCYDO) de la Universidad San Pablo CEU.


¿En qué está trabajando actualmente la entidad?
La SEDCYDO es una sociedad científica odontológica que tiene una estrecha relación con el resto de las profesiones de la salud, dado el carácter interdisciplinar que suponen los problemas de disfunción craneomandibular (DCM) y dolor orofacial (DOF). En este sentido, ha habido un gran cambio y muchos avances en el diagnóstico y en el tratamiento de los pacientes con estas patologías, desde una perspectiva estrictamente oclusionista a un manejo médico interdisciplinario. Por este motivo, nuestro principal trabajo consiste en darnos a conocer, por un lado, al resto de profesionales odontólogos y, por otro, a las especialidades de la salud con las que compartimos intereses comunes (fisioterapeutas y rehabilitadores, psicólogos y psiquiatras, neurólogos, algólogos, reumatólogos…).

¿Qué características destacaría de la entidad que cree que la diferencian del resto de las existentes?
La SEDCYDO, junto con la Sociedad Española de Medicina Oral, la de Cirugía Bucal, la de Minusválidos y Pacientes Especiales y, en ciertos aspectos, la de Gerodontología, son las sociedades más “médicas” de la Odontología.
En particular, la SEDCYDO trata uno de los terrenos más delicados y controvertidos de nuestra especialidad: todo lo referente a la articulación temporomandibular y al dolor orofacial, sobre todo el crónico. Los pacientes afectados por estas patologías siempre han sido considerados como muy delicados, y por eso los especialistas en estas áreas son muy valorados y gozan de un gran respeto por parte del resto de los profesionales odontólogos.

El dolor orofacial (DOF) y la disfunción craneomandibular (DCM) son patologías relativamente frecuentes entre la población general. ¿Qué porcentaje de los pacientes que las padecen están correctamente diagnosticados?
Cualquier dentista con una formación general adecuada en las patologías que afectan al aparato masticatorio (boca, ATM, musculatura masticatoria…) está en condiciones de diagnosticar y tratar los casos sencillos de DCM. Sin embargo, los casos complejos de DCM y DOF, al igual que en el resto de las disciplinas de odontología y medicina, debe manejarlos un especialista, ya que generalmente son cuadros complejos con dolor crónico derivado de muchos factores.

¿Cree que la mayor parte de los dentistas necesitan aumentar su formación postgraduada en esta disciplina?
Es imprescindible que el profesional esté actualizándose constantemente, debido al rápido avance de los conocimientos científicos. Este aspecto cobra aún más importancia en materias como la DCM y la DOF, ya que el avance viene acompañado de un cambio radical en los fundamentos científicos en los que se basa el diagnóstico y el manejo terapéutico: se ha pasado de unos modelos tradicionales con un enfoque puramente odontológico a los modelos actuales con un enfoque médico interdisciplinario. Es cierto que esta evolución todavía no se ha reflejado en algunos de los programas académicos de ciertas facultades de Odontología, por lo que los alumnos acaban la carrera con una gran carencia de formación en esta disciplina y deben adquirir estos conocimientos en cursos y programas de postgrado.

¿Qué importancia tiene la prevención y la detección temprana de la disfunción temporomandibular?
Tanto la prevención como la detección son responsabilidades del dentista de cabecera y deben estar incluidas en las revisiones periódicas de salud bucal del paciente, con el fin de detectar signos que pudieran hacernos sospechar de la aparición de un cuadro disfuncional. Si es el caso, lo más importante es actuar con rapidez, ya que, si el cuadro se vuelve crónico, el resultado terapéutico es mucho peor: pueden producirse cambios degenerativos irreversibles en las estructuras anatómicas (AM, musculatura, cuello) y también en el procesamiento neurológico del dolor, que pueden dar lugar a cuadros de dolor crónico que responden muy mal al tratamiento. Cabe destacar también que la mayoría de los cuadros de DCM responden de forma muy favorable a tratamientos conservadores no invasivos, por lo que la intervención quirúrgica se reserva exclusivamente para patologías traumáticas y tumorales.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al profesional acerca de una posible disfunción de la mandíbula?
Los dos signos clínicos más importantes son la aparición de dolor (en la ATM o en la musculatura masticatoria) y la limitación funcional en forma de chasquidos o bloqueos en un paciente previamente asintomático. Otros signos clínicos indirectos como las facetas de desgaste dentario o las recesiones gingivales tienen un valor complementario y pueden indicarnos la sobrecarga del aparato masticatorio, aunque no necesariamente indican disfunción craneomandibular.

Pero probablemente lo más difícil sea diagnosticar el dolor, ya que cada paciente lo expresa de una manera particular.
Está claro que el dolor es una de los aspectos más difíciles de cuantificar. Hasta hace unos años, se estudiaba bajo un enfoque denominado biomédico, en el que se establecía una relación directa entre la existencia de una causa (agresión al organismo) y un efecto (dolor). Cuando se trataba la causa y desaparecía el agente agresor, debía desaparecer también el dolor. Pero hoy vemos pacientes que presentan dolor sin causas físicas, ya sea debido a un problema en el propio sistema nervioso de transmisión y modulación del dolor (dolor neuropático) o en casos en los que el dolor es una manifestación de una alteración en la esfera psicológica del paciente (dolor psicógeno). Por este motivo, actualmente reconocemos que el dolor tiene un componente sensitivo-discriminativo y otro afectivo-emocional, y se estudia desde una perspectiva mucho más amplia, que abarca las esferas biológica, psicológica y social del paciente (modelo biopsicosocial). Así, en la actualidad, el tratamiento del dolor tiene un soporte fundamental en la farmacología, pero también tenemos muchas modalidades complementarias que, mediante la fisioterapia, la acupuntura, la psicología, la neuromodulación y, más recientemente, la intervención terapéutica a través de la genética están consiguiendo avances con una repercusión clínica muy importante.

¿Qué papel juega el estrés del paciente en la evolución y la sintomatología de su enfermedad?
El término “estrés” no se utiliza correctamente. En realidad, el estrés es la respuesta (física y psicoemocional) de nuestro organismo ante cualquier estímulo que tiende a alterar su estado de homeostasis (equilibrio). Por lo tanto, no es necesariamente negativo. Lo que sí puede serlo es la respuesta exagerada o inadecuada de la persona ante la situación estresante, lo que denominamos “distrés”. Esto puede actuar como factor contribuyente en la DCM, al afectar a la capacidad de adaptación y respuesta tanto física como emocional del paciente ante los agentes agresores.

Por último, ¿hay algo que desea destacar?
Sí, para mí es muy importante transmitir la idea de que, en el futuro, el profesional de la odontología tiene que modificar el enfoque desde el que plantea el diagnóstico y tratamiento de sus pacientes. Tiene que darse cuenta de que la odontología es la medicina de la boca y de que los odontólogos, independientemente de su titulación, son los “médicos especialistas de la boca”. Aunque generalmente los dentistas traten las consecuencias de la caries, las maloclusiones o la enfermedad periodontal, en otras muchas ocasiones van a atender pacientes con patologías sistémicas. Por eso, lo importante es tener en cuenta que, incluso cuando realicen procedimientos estrictamente odontológicos como una obturación, una endodoncia, un curetaje o colocar unos brackets, están actuando sobre un sistema, el aparato masticatorio, que forma parte de una persona, debiendo evaluar y ser capaz de controlar la respuesta que la persona va a experimentar ante dichos tratamientos.

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